Todo lo que Debes Saber Sobre Cómo Elegir Colchón

En 2009, el Primer Estudio sobre Salud y Descanso revelaba que un 32% de los españoles se levanta por las mañanas cansado o con dolores musculares. Además, más del 60% de todos los encuestados se mostraban convencidos de que el equipo de descanso (colchón, almohada, edredón…) es el factor más importante a la hora de disfrutar de un buen sueño, por delante del estrés o factores ambientales como la temperatura. ¿Coincidencia? No lo creo.

Saber elegir colchón es, por tanto, indispensable para descansar bien. Lo cierto es que pasamos una buena parte del día durmiendo, lo que a lo largo de nuestra vida resulta en una media de casi tres décadas en la cama por individuo. Por si fuera poco, disfrutar de un descanso de calidad significa no únicamente estar más cómodo durante lo que puede ser un buen tercio de tu vida (que también es importante), sino además evitar problemas de salud, tanto física (dolores de espalda, jaquecas, depresión del sistema inmune…) como psicológica (bajo estado de ánimo y ansiedad, entre otras).

En este sentido, y como venimos diciendo desde hace ya algunos posts, es importante saber elegir los accesorios que componen tu cama. Entender bien cómo elegir un colchón adecuado para ti es fundamental para mejorar la calidad de tu sueño sin incurrir en gastos innecesarios. Después de todo, se trata de una inversión en salud. Tomarte tu tiempo para tomar la decisión adecuada a la hora de elegir uno nuevo puede ser la diferencia entre encontrar el colchón perfecto para ti por un precio asequible… o dejarte convencer por las últimas tecnologías y avances en descanso que no tienen por qué adecuarse a ti, a un precio desorbitado.

Dicho esto, ¿cuáles son los factores más importantes a la hora de elegir tu colchón? ¡Vamos a verlo!

Los factores más importantes al elegir colchón

Cómo influye tu peso y estatura a la hora de elegir colchón

La elección del colchón perfecto para ti tiene mucho que ver con tu estatura (no queremos que los pies te queden colgando por el borde de la cama) pero también con tu peso.
Si bien lo ideal es que, en todos los casos, un colchón tenga una altura de al menos 15 cm para asegurar el confort, lo cierto es que las personas de mayor peso necesitarán un colchón firme que evite que se hundan en la cama (efecto barca) gracias a una sujeción más uniforme. Por su parte, las personas más ligeras no tendrán este problema, por lo que pueden disfrutar de un colchón más flexible que reparta bien el peso.
Con respecto a las medidas, trata de elegir un colchón que sea al menos 10 cm más largo que tu estatura si duermes en cama individual, o 10 cm más que la persona más alta si duermes en pareja. En cuanto al ancho, el colchón para una cama individual debe medir entre 90 cm y 110 cm, mientras que si es para cama de matrimonio deberás buscar un colchón de entre 150 cm y 160 cm.
Eso sí, ¡las hay más grandes! Si lo que quieres es dormir a gusto, ya sea a solas o con tu pareja, una cama King size es de lo más cómodo que existe bajo el sol. De 200 cm x 200 cm, una cama King size es ideal para parejas con sueño nervioso o con niños pequeños a los que les gusta dormir con sus papis.

Dormir solo o acompañado, esa es la cuestión

El amor por tu pareja puede ser infinito, pero cuando tienes que compartir la cama con él o ella todas las noches, la convivencia puede llegar a resentirse. Como ya hemos mencionado anteriormente, un buen sueño es fundamental para mantener el buen humor, tan necesario en las relaciones de pareja.
Por eso, si duermes en pareja lo ideal es elegir un colchón firme que absorba bien el movimiento. Si a la persona con la que compartes cama le gusta moverse por la noche o tiene un peso distinto al tuyo, un colchón viscoelástico o de muelles ensacados puede reducir que su movimiento se traslade a tu lado de la cama.

La postura al dormir: factor muy relevante al elegir colchón

La posición en la que te encuentras más cómodo o cómoda a la hora de dormir es tan relevante para elegir almohada como para elegir colchón. Veamos cómo:

Boca arriba: para mantener una buena postura y evitar lesiones, deberás elegir un colchón firme que sostenga bien la columna. Puedes combinarlo con un cojín bajo las rodillas y una almohada bajita, con lo que conseguirás mantener la curvatura natural de la columna durante el sueño.

De lado: si duermes de lado, necesitarás un colchón que se adapte bien a la forma de tus caderas y hombros. En estos casos, un colchón de dureza intermedia es la mejor elección, ya que uno demasiado duro podría hacerte imposible el conciliar el sueño y uno demasiado blando no aportaría la sujeción necesaria. Combínalo con una almohada alta y un cojín entre las piernas para evitar curvaturas forzadas y aliviar los puntos de mayor presión.

Boca abajo: puesto que dormir boca abajo es la postura que mayor torsión genera en la columna y las cervicales, lo ideal es que utilices un colchón blando en conjunto con una almohada fina. Esto reducirá el impacto de la postura en tus articulaciones y espalda.

¿Cuánto te mueves al dormir?

Como decíamos anteriormente, si eres de los que tienen un sueño nervioso y das miles de vueltas en la cama antes de quedarte dormido o dormida, el tuyo será un colchón firme de dureza media. Como seguramente tiendas a adquirir diferentes posturas a lo largo de la noche, un colchón adaptable, como los de viscoelástica, sería lo ideal.
Por otro lado, si eres más bien de los que caen en una postura y no se mueven en toda la noche, lo ideal sería que eligieras material y dureza del colchón en función de esa postura en la que sueles dormir.

¿Eres friolero o caluroso?

El material con el que esté hecho tu colchón tiene mucho que ver con la transpirabilidad del mismo, lo que influye enormemente en la temperatura acumulada bajo tus sábanas. Ciertos materiales permiten la mejor ventilación del aire, por lo que el vapor generado por tu cuerpo en la cama se disipa más fácilmente, lo que hace que se acumule menos el calor.
Este tipo de materiales más transpirables son, como es lógico, muy adecuados para personas calurosas que tienden a destaparse por las noches, o áreas de temperaturas templadas o cálidas. En concreto, los colchones de muelles son los que ofrecen mayor transpirabilidad, aunque también existen colchones hechos con materiales con función reguladora. Es el caso de ciertos modelos que incluyen micropartículas de gel que hacen descender la temperatura del colchón.
Para las personas más frioleras, lo ideal son colchones de látex o viscoelásticos, ya que estos guardan mejor el calor.

Cómo Elegir Colchón Según el Material

Como mencionábamos previamente, el material del que está hecho un colchón puede influir también en la calidad de tu sueño, empezando por la temperatura y transpirabilidad del colchón. De tal manera, es importante que conozcas qué tipo de material encaja mejor contigo para que puedas elegir tu colchón ideal y disfrutar de buenas y largas noches de descanso sin interrupción.

Colchón de espuma de poliuretano

Los colchones de espuma de poliuretano expandido son ligeros y muy económicos, perfectos si cuentas con un presupuesto ajustado. Dado su económico precio y su baja firmeza, son una opción ideal para camas de invitados o segundas residencias. Sin embargo, son poco transpirables y tienden a acumular ácaros, por lo tanto no están recomendados para personas asmáticas o con alergia al polvo.

Este tipo de colchones, además, conservan poco la forma tras la presión, recuperando fácilmente su estado original. Por esto es importante tener en cuenta la densidad del material: cuanto más denso sea el poliuretano, más consistente será el colchón y más durará, aunque también es probable que por eso sea algo más caro y pesado. Como norma general, ten en cuenta que una densidad por debajo de los 35 kg/m3 se recomienda para niños pequeños o camas de uso muy esporádico.

Lo mejor de un colchón de poliuretano:

  • Precio asequible
  • Peso ligero = mayor manejabilidad

Lo peor de un colchón de poliuretano:

  • Acumulan ácaros fácilmente
  • Poco transpirables
  • Poco recomendables para uso prolongado

 

Colchón viscoelástico

Los colchones viscoelásticos son perfectos para personas que duermen de lado o sufren problemas musculares o articulares, así como para personas que pasen muchas horas en la cama. El material principal del que se constituyen es la viscoelástica (también conocida como memory foam, en su término anglosajón), una espuma de alta calidad que se amolda a la forma del cuerpo gracias al calor que este emite. Esta adaptabilidad permite reducir la presión en las zonas del cuerpo de mayor peso, al tiempo que absorbe el movimiento, lo que hace a los colchones viscoelásticos una opción perfecta para camas de matrimonio.
Blandos y flexibles, están conformados por un núcleo de espuma recubierto de una capa de viscoelástica, de cuyo grosor dependerá el confort y adaptabilidad del colchón así como su precio. La viscoelástica, además, tiene una baja transpirabilidad, por lo que este tipo de colchones tienden a acumular el calor corporal. Por este motivo, por lo general no son recomendables en zonas cálidas o para personas muy calurosas, pero funcionarán perfectamente en lugares donde la temperatura baje varios grados durante la noche. Sin embargo, si pese a vivir en una zona calurosa o pasar calor por las noches, deseas disfrutar de un colchón viscoelástico, te recomendamos buscar un colchón de viscoelástica perforada, ya que son más transpirables.

Lo mejor de un colchón viscoelástico:

  • Increíble adaptabilidad al cuerpo
  • Alta flexibilidad
  • Gran absorción del movimiento

Lo peor de un colchón viscoelástico:

  • Baja transpirabilidad
  • Pueden ser demasiado blandos para tu gusto
  • Precios habitualmente elevados

Colchón de muelles

Las personas calurosas, con dolencias lumbares o presupuesto ajustado pueden optar por un moderno colchón de muelles. Y digo moderno porque el colchón de muelles se inventó en el siglo XIX (más concretamente, en 1865) por lo que lleva con nosotros un rato, siendo todavía el más fabricado y empleado a lo largo y ancho del mundo. Sin embargo, los tiempos han cambiado bastante desde que el primer colchón de muelles salió al mercado hace un siglo y medio y por lo tanto, los avances tecnológicos han puesto también su grano de arena en la evolución de este clásico de los colchones.
Hoy en día, un colchón de muelles puede ser tan o más cómodo que un colchón viscoelástico o de látex, si bien mantiene ciertas características tradicionales como su altura y dureza. Pero ¿cómo está hecho un colchón de muelles?
En el interior de este tipo de colchones existe una red de muelles, que aporta la firmeza, recubierta por varias capas de tejido (que puede ser desde látex o algodón hasta incluso viscoelástica) que aísla los muelles y aporta confort. Es debido precisamente a esta composición menos compacta (dada la distancia entre los muelles), que estos colchones son muy transpirables, lo que se traduce en una buena circulación del aire entre los materiales, evitando así la acumulación de calor y/o humedad. De tal forma, los de muelles son colchones perfectos para personas calurosas o que viven en zonas donde las noches pueden llegar a ser muy cálidas.
Al mismo tiempo, dada la firmeza ofrecida por los muelles, son una buena opción para personas de mayor peso o con tendencia a dormir boca arriba. Sin embargo, pueden ser percibidos como algo duros ya que no se amoldan demasiado bien al cuerpo.
Para que te hagas una idea, existen tres tipos principales de colchones de muelles:

Colchón de muelle bicónico o bonell
El colchón de muelles clásico: firme, adaptable y de precio asequible.

Colchón de muelles cilíndricos o embolsados
En los colchones de muelles cilíndricos, los muelles van protegidos y aislados en fundas individuales. De esta manera se evita el roce entre ellos, eliminando así el típico y molesto chirrido de los colchones de muelles y mejorando el nivel de confort de la cama. Se adaptan bastante bien a la forma de tu cuerpo y los diferentes puntos de presión de este, al tiempo que aísla los movimientos, lo que los convierte en una buena opción para camas de matrimonio. Además, pueden resultar ser una gran inversión ya que tienen una vida útil muy larga y pueden durar hasta 15 años si se les cuida bien.

Colchón de muelles de hilo continuo
Al contrario que los colchones de muelles cilíndricos, los colchones de muelles de hilo continuo son perfectos para camas individuales. Además, son bastante firmes y aportan un gran refuerzo en puntos clave como la zona lumbar.

Lo mejor de un colchón de muelles:

  • Transpirabilidad alta = frescor
  • Precio asequible
  • Vida útil larga

Lo peor de un colchón de muelles:

  • Pueden ser demasiado rígidos (no se adaptan a tu cuerpo)
  • Pueden resultar algo duros
  • Según el tipo, pueden ser algo ruidosos
  • No deben doblarse, ya que se estropearían los muelles

Colchón de látex

El mejor colchón para personas alérgicas o con asma es, sin lugar a dudas, el colchón de látex, ya que este es el único material donde los ácaros no consiguen anidar. De firmeza media, estos colchones pueden estar fabricados con látex natural (un material que proviene del árbol del caucho, originario de Asia), sintético o mezcla, lo que influirá en el precio final del colchón. 

El látex, ya sea sintético o natural, se caracteriza por una gran elasticidad y capacidad de recuperación. Los colchones de látex, por tanto, se adaptan bien a la forma del cuerpo y distribuyen la presión de forma óptima. Son suaves y firmes, y proporcionan una sensación mullida al durmiente a la vez que absorben el movimiento. Esto los convierte en una buena opción para camas de matrimonio y de personas que tienden a moverse mucho durante la noche, mientras que su gran elasticidad es perfecta para camas articuladas. 

Si tuviéramos que buscarle un punto negativo al colchón de látex sería su elevado peso y poca transpirabilidad. 

Lo mejor de un colchón de látex: 

  • Los ácaros no pueden anidar en este tipo de colchones
  • Buena adaptabilidad y firmeza
  • Alta flexibilidad – perfectos para camas articuladas
  • Vida útil larga

Lo peor de un colchón de látex:

  • Son pesados y poco manejables
  • No aptos para alérgicos al látex
  • Poca transpirabilidad

Comparativa para elegir colchón en base a su material 

Material Dureza Transpirabilidad Adaptabilidad

al cuerpo

Postura Precio Resistencia 

ácaros

Espuma de Poliuretano Alta Baja Baja Boca arriba (poco uso) Asequible Tendencia a acumular ácaros
Viscoelástica Media/

baja

Baja Alta

Absorción de movimiento

De lado Elevado Resistente
Muelles Alta Alta Baja Boca arriba Asequible Normal
Látex Media Baja Alta, gran flexibilidad Cualquiera Medio/alto Muy resistente

Cómo Elegir la Firmeza de tu Colchón

Como ya hemos mencionado varias veces, dependiendo de la postura que adquieras al dormir requerirás un colchón más firme o más blando. Esto también depende en gran medida de tu tamaño o peso. Pero ¿por qué es importante saber elegir la firmeza de tu colchón?

Para empezar, debemos definir qué es la firmeza (o dureza) de un colchón. Posiblemente ya tengas una idea, pero es mejor aclarar estos detalles para que entiendas bien la importancia de elegir un colchón más o menos firme según tus necesidades.

La firmeza de un colchón es, pues, la resistencia que ofrece un colchón a la carga producida por tu cuerpo cuando te tumbas o sientas sobre él. Un buen colchón, el que mejor se adapte a ti, repartirá de forma adecuada el peso de tu cuerpo, respetando la curvatura natural de tu columna vertebral, sin llegar a ser incómodo. 

Un colchón demasiado duro, por lógica, es poco flexible por lo que no se adaptará de forma correcta a tu cuerpo. Por lo tanto puede resultar incómodo y podrías llegar a levantarte con dolor de espalda, cuello, caderas o piernas, ya que realiza mucha presión sobre los principales puntos de apoyo que recaen sobre él (cadera y hombros).

Por el contrario, colchones demasiado blandos no serán capaces de aportar el apoyo correcto a tu cuerpo, lo que puede causar una curvatura dañina para tu columna vertebral, que a la larga puede conllevar mayores perjuicios de salud. Además, los colchones muy blandos tienden a transpirar menos, por lo que sentirás más calor si duermes sobre uno de estos. 

Por lo tanto, aunque se recomiende un colchón blando o duro en función de la postura que elijas al dormir y otros factores, es importante que nunca sea excesivamente duro ni excesivamente blando. En cualquier caso, recuerda que debes:

Elegir un colchón blando si…

  • Duermes de lado, ya que reducirá la presión sobre los puntos de apoyo que recaen sobre la cama (hombros y caderas)
  • Pesas poco (por debajo de los 75 – 80 kg), ya que no te hundirás demasiado en ellos

Elegir un colchón firme si…

  • Duermes boca arriba, ya que mantendrá la curvatura ideal de tu espalda mejor que uno blando
  • Tienes un sueño nervioso (es decir, te mueves mucho durante la noche), ya que los colchones firmes absorben mejor el movimiento
  • Tienes un peso alto (de 80 a 110 kg – dureza media; más de 110 kg – dureza alta), ya que soportarán mejor tu peso y no te hundirás en ellos

Cómo Elegir la Base Para Tu Colchón

¡No solo con entender qué tipo de colchón necesitas basta! Si lo que estás buscando es una cama nueva, quieres comprar un colchón más pesado o simplemente diferente del que llevas usando un tiempo, tendrás que plantearte también qué tipo de base es más adecuada para tu cama según tu colchón nuevo.

Somier de láminas

Muy versátil y con un precio por lo general bastante asequible, podríamos decir del clásico somier de láminas que es la base para colchón universal. Este tipo de bases además consiguen una buena ventilación del colchón, algo muy importante para colchones como la viscoelástica o el látex, ya que de por sí sus materiales no transpiran demasiado bien.

Somier de muelles

Al igual que los somieres de láminas, los de muelles ofrecen una buena ventilación del colchón, con la novedad de que son más elásticos que los de láminas. Es por esto mismo que proporcionan un extra de suavidad a la cama, contrarrestando colchones demasiado duros, si bien pueden volverse ruidosos con el tiempo.

Tabla tapizada

Ideal para colchones de muelles, aunque desaconsejado para colchones de látex. Este tipo de bases suelen estar construidas como arcón, ofreciendo una gran cantidad de espacio de almacenamiento bajo la cama. ¡Genial para familias con niños y miles de juguetes de por medio!

Base articulada

Este tipo de base, que permite modificar la altura y postura de la cama, elevando el cabecero o el pie, son perfectas para personas de movilidad reducida, personas mayores o que deban pasar largos periodos de tiempo encamados.

En este caso, es mejor elegir la base primero y el colchón después, siendo los colchones de látex los más adecuados para bases articuladas, dada su flexibilidad e indeformabilidad. Los colchones de espuma o de muelles embolsados son otra opción a tener en cuenta. 

Precio

De nuevo, el precio es uno de los factores más importantes (o, al menos, de los que más tenemos en cuenta) a la hora de comprar un colchón, así como cualquier otro elemento de la casa. Ciertamente, adquirir un colchón no es una compra barata, y es por eso por lo que te estamos dando las claves para elegir el mejor colchón en función de tus necesidades; de esta forma, no te equivocarás a la hora de comprar tu colchón y te parecerá una gran inversión en lugar de un gran gasto.

No exageramos si decimos que elegir el colchón adecuado puede influir enormemente en tu salud, y no solo en la física. Disfrutar de un buen sueño es una medida muy beneficiosa tanto para la salud de tu espalda y articulaciones, como para tu estado de ánimo e, incluso, el control de tu peso y la apariencia de tu piel. De tal manera, es importante que, a la hora de comprar tu colchón y antes de mirar el precio, prestes atención a los factores mencionados aquí (dureza, material, postura al dormir, temperatura de la habitación, etc.) y los tengas más en cuenta que el precio final. Después de todo, piensa que un buen colchón, si se cuida adecuadamente, podría durarte unos diez años (quizá incluso un poquito más), así que al final, cualquiera que sea su precio se compensa con el uso.

Por otra parte, ten en cuenta que no tienes por qué tomar una decisión precipitada. La mayoría de los fabricantes y tiendas de colchones ofrecen un periodo de prueba de unas 100 noches, tras el cual puedes decidir si te quedas el colchón o no es el adecuado para tus necesidades.

Además, muchas tiendas entienden el desembolso que significa la compra de un colchón nuevo, por lo que ofrecen diferentes métodos de pago fraccionado. 

Otras preguntas frecuentes

¿Cada cuánto renovar el colchón?

Por lo general, se habla de renovar un colchón pasados los diez años, ya que esa suele ser la media de su vida útil. Sin embargo, si notas que últimamente no descansas tan bien como antes o que te duele más la espalda por la mañana, es probable que sea un signo de que tu colchón ya no es el que era (y por tanto deberías plantearte el comprar un colchón nuevo). 

En ocasiones el deterioro no es evidente, pero los materiales del colchón envejecen con el paso del tiempo lo que les hace perder, de manera natural, sus propiedades. Además, un buen mantenimiento de tu colchón (con limpieza y aireamiento regulares) no basta a largo plazo, ya que habrás pasado algunas horas enfermo en la cama y habrás sudado en otras ocasiones. Así, por mucho que cuides tu colchón, es imposible eliminar del todo la humedad y suciedad acumulada a lo largo de los años. Esto puede dar lugar, con el tiempo, a la proliferación de gérmenes y ácaros, aumentando la posibilidad de desarrollar alergias y empeorar los casos en los que ya exista una patología previa.

¿Cómo influye la edad a la hora de elegir un colchón?

Sentimos tener que recordártelo pero… ¡los años no pasan solo por tu colchón! Todos sabemos que las características físicas y las necesidades de una persona cambian con la edad. De tal modo, un colchón que compraste a tus 30 puede resultarte incómodo a los 40 por nuevos problemas de espalda, incremento o pérdida de peso, dolores musculares…

Como ya hemos dicho muchas veces, tu colchón debería adaptarse a ti y no tú a tu colchón. Por eso, no tengas dudas a la hora de cambiarlo si sientes que, incluso a pesar de tener menos de 10 años, ya no te ofrece lo que tu cuerpo necesita. 

Como norma general, las personas jóvenes necesitan colchones más firmes. Pero los expertos recomiendan que, conforme pasan los años, se reduzca la dureza del colchón para reducir el impacto en las articulaciones y huesos. Es por esto que es recomendable que las personas mayores elijan un colchón de viscoelástica, flexible, suave y que se adapte bien a su cuerpo.

¿Cómo alargar la vida de tu colchón?

A pesar de todo, mantener tu colchón en buen estado puede ayudar a alargar su tiempo de vida útil. Por este motivo, y ya para terminar, voy a dejarte algunos consejos para que cuides de tu colchón y mejorar así la calidad de tu sueño.

  • La ventilación es MUY importante. Para mejorarla, retira las sábanas todas las mañanas y deja que se ventile un rato antes de hacer la cama para que se evapore así el sudor.
  • Utiliza SIEMPRE una funda para tu colchón y lávala (¡por supuesto!) tres veces al año como mínimo. Si tienes alergias, es probable que quieras lavarla más a menudo, aunque tampoco es necesario que la laves cada vez que cambias las sábanas.
  • Cambia las sábanas (especialmente la sábana bajera) con frecuencia: al menos una vez cada dos semanas, aunque lo más higiénico es cambiarlas todas las semanas. 
  • Gira el colchón cada 3 o 4 meses. Así evitarás que se deforme o desgaste excesivamente por un lado. 
  • Mantén una buena ventilación en el dormir, ya que la humedad (especialmente cuando las temperaturas son calurosas) potencia la aparición de ácaros y hongos… ¡también en tu cama, por desgracia!